La cita en la que pensé que estaba siendo secuestrada

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Es sabido que Mario y yo nos conocimos en Tinder. Antes, yo tenía pena de decir que nos conocimos por una aplicación, pero me di cuenta que nunca nos hubiéramos conocido si no fuera por eso. También, lo digo para dar esperanza a los que busquen su media naranja en Tinder 😉.

interracial couple

(Lee: Guide to Using Tinder in Colombia)

Nuestra primera cita fue en un bar – se llamaba Callejón – en Envigado, no es el lugar más romántico del mundo, pero a mí me gusta. Antes de irnos para Callejón, nos encontramos enfrente de la iglesia de Envigado. Cuando lo vi por primera vez, le dije (en mi acento super gringo), “hola! ¿Cómo estas?” y le di un abrazo. “Me respondió con otro abrazo, seguido de un “cómo estás?…tengo que hacer una llamada”.

Wow, que caballero, pensé yo.

Después de su llamada, entramos a Callejón, donde pasamos un buen rato hablando, tomando cerveza (bastante cerveza), y al final, nos despedimos para regresar a nuestras casas.

Fue muy normal, no la mejor noche de mi vida, pero la pase bien. La verdad es que no pensé que nos íbamos a ver otra vez. Pero en uno o dos días después hablamos por WhatsApp para planear la próxima salida.

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Yo estaba nueva en Medellín así que lo obligue a escoger a donde íbamos a ir. Me dijo que íbamos a Ciudad del Río y que me podía recoger en su moto en mi casa.

Super, pensé yo. Nunca he ido a esa parte e iba conocer un lugar nuevo en Medellín. Además, montar en moto era algo muy interesante y diferente para mí, como Lizzy McGuire en Roma en Lizzy Movie.

Mi imaginacion corriendo tan rapido como la vespa de Lizzy.

Más o menos a las 8 Mario me recogió enfrente de la portería del edificio donde yo estaba viviendo. En menos de 5 minutos estábamos andando en la autopista. Nunca había ido en la autopista en una moto.

De repente, un montón de ideas empezaron a correr por mi mente.

¿Que estoy haciendo? Pensé, ¡Estoy sentada en una moto de un hombre extranjero que conocí por internet! ¡Que ya sabe dónde vivo… sola!! Yo soy el ejemplo de lo que todos los  papas dicen a sus hijas que no hagan, cuando estan viajando.

En este momento, tengo dos opciones: saltar de la moto en la mitad de la autopista o quedarme aquí y ver qué pasa.

Si me quedo aquí, hay dos maneras en que esto puede terminar: es el ultimo dia de mi vida o la paso bien con un hombre muy amable.

Dios.

Llegamos a Ciudad del Rio. Donde dejamos la moto en un parte con muy poquita luz, chicos patinando y fumando marihuana.

Esto es el fin, puedo imaginar la noticia “Gringa desaparecida al lado de un río en Colombia por pensar que salir con un chico con moto era chevere”.

Pero no fue mi fin, seguimos caminando por el museo y la pasemos super bien. Después de esa noche, fuimos inseparables, y hablando y viéndonos cada día.

La lección es: es posible encontrar un gran amor por internet, pero, ten cuidado 😉

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